El cielo de tenerte Me parece fantasía Capitulo II

martes, 10 de junio de 2014
El cielo de tenerte
Me parece fantasía
Capitulo II


Mi madre finalmente se marchó  dejándome en aquel lugar con una de las personas de la iglesia, aquella mujer me llevo al grupo juvenil, caminamos por varios pasillos hasta que finalmente llegamos a una pequeña capilla. Una vez que llegue allí podría decir que me encontré con la persona que para mí sería el más arrogante que jamás hubiese conocido en mi vida, él  era de textura delgada, bastante alto, su piel blanca como porcelana, con un cabello tan oscuro como la noche sin luna y sus ojos de un delicado tono violeta, un tono tan cautivante y misterioso que  jamás pude apreciar en Inglaterra.

-esta es la capilla de la iglesia, vamos te llevare con tus compañeros

Ella me dirigió hasta el centro de la capilla, camine un poco disgustado por la idea de tener que hacer parte de aquel grupo, allí estaban sentados varios jóvenes; sin embargo no conseguía apartar mi vista de aquella persona de ojos violeta, para mí él se veía tan diferente no solo por su cautivante apariencia, además de esto él también tenía algo extraño que llamaba mi atención y despertaba mi curiosidad; aunque de haber sabido que era, seguramente hubiese apartado mi vista.

-Todos por favor escuchen él es Michael Windsor y desde hoy formara parte del grupo sean amables con él. Ella me miro por un momento, al ver su rostro pude notar claramente que con una simple mirada me indico dar unas palabras para presentarme; pero preferí ignorar esto, presentarme en un lugar en el cual fui obligado a estar era una pérdida de tiempo y un gasto de palabras inútil.

-bien Michael ellos son tus compañeros- me miro algo disgustada- te pondré a cargo de uno de ellos para que te de las instrucciones y te lleve a conocer la iglesia ¿estás de acuerdo?

-  sí, está bien- no es como si hubiese tenido otra opción pensé, pero, si la hubiese tenido me pregunto ¿cómo estaría ahora?

- Michael él es Riku koizumi y estará a cargo de ti, será tu guía así que escúchalo con atención.




  Me sorprendí bastante al descubrir que Riku koizumi era el joven a quien no podía dejar de mirar desde que entre en el lugar y en efecto comparado con su imponente figura me opacaba bastante, lucia muy pequeño a su alrededor, eso me molestaba bastante he de decir que como príncipe hería mi orgullo.  


El no solo se veía serio también lo era, su rostro hacia una perfecta sincronía con su actitud tan fría y hostil. Mientras estuve a su lado solo me dio indicaciones del lugar y de las diferentes  actividades que se realizan, nunca se presentó de manera adecuada lo único que conocía era su nombre y esto no era  precisamente porque él lo hubiese mencionado, el tiempo me parecía eterno y me sentía muy incómodo había demasiado silencio para mi gusto, entonces intente crear una conversación, lo cual fue un gran error de mi parte.

-hola, soy Michael Windsor mucho gusto, en ese instante Poso su mirada sobre mi  permitiéndome observar sus grandes ojos, realmente sorprendentes te atrapaban con solo un pequeño vistazo

-mi nombre es koizumi Riku
-Riku, entonces eres japonés supongo
-sí, así es
-…yo soy de Inglaterra…trate de sonreír un poco pero él no mostraba interés alguno en crear una conversación, era un poco desesperante, pero mi curiosidad era mayor, quería conocer un poco sobre él así que continúe preguntando.

-¿puedo llamarte Riku?
-sí, no hay problema
-¿yo tengo 19 años y tú?
-tengo 25
-…y por qué estás en l….antes de poder terminar mi frase, el simplemente me interrumpió diciendo la oración más larga que hasta ahora pronunciaba.

-podrías dejar de interrogarme, es molesto, se quién eres y también conozco el motivo por el que estas en este lugar no hay necesidad alguna para que entablemos una conversación.

Con sus simples palabras me hizo sentir tan molesto, pensé, ¿cómo se atreve alguien como el hablarme de esa manera? por el contrario de ser yo quien estuviera en su situación me sentiría halagado de que un integrante de la familia Windsor me hablara, en definitiva Riku koizumi era un insolente arrogante, pero por supuesto no deseaba quedarme callado y que me ganara, mejor dicho humillara con sus palabras.

-le dirigí una mirada de disgusto y continúe hablando- oh disculpe, pero pensé que para alguien como usted le sería un gran honor que un príncipe le dirigiera la palabra. –sentí que una sonrisa interna crecía en mi interior y con ello mi orgullo restaurado, aunque ese fue otro error.

-porque he de sentirme honrado de que un niño arrogante  me hable, por el contrario creo que me siento ofendido al tener que lidiar con personas que creen tener una falsa madurez, además presumen de los logros de sus padres  no de los suyos propios, o es que acaso ha obtenido algo por su cuenta y debo retractarme de mis palabras “príncipe”.

Humillado era la palabra perfecta para describirme en ese momento, no solo había dicho sus palabras en un tono serio y frio con el mayor aire de seguridad que se le pueden otorgar a las palabras sino que también había dejado un pequeño tono de sarcasmo al llamarme príncipe, aunque lo peor era que no podía refutar sus palabras pues más razón no podían tener, en mis 19 años de vida jamás había tenido que trabajar por algo así que jamás he obtenido algo por mí mismo  y tristemente tuve que ser humillado por sus palabras para darme cuenta de esa realidad.

Silencio, un sepulcral silencio fue lo que se adueñó del resto del trayecto, y solo el deseo de volver a casa y desaparecer de la vista de aquel que hirió mi orgullo habitaba en mí; sin embargo, el deseo de hacer que se arrepintiera de sus palabras se colaba entre mis pensamientos, en ese momento no sabía cómo lo único que tenía claro es que lo haría, y así termino el día y con ello el momento de irme pero claro no sin antes dirigirle a ese insolente unas palabras, palabras que se llevaría el viento y las borraría con el tiempo o al menos es lo que me hubiese gustado que pasara.

-me acerque a él sin temor a mis acciones y sin más le mire fijamente a sus ojos y pronuncie.

- koizumi Riku escucha mis palabras y no las olvides, algún día tendrás que retractarte de lo que me has dicho.
-de que se supone tengo que retractarme
-…tu…-ira, enojo, rabia, mejores palabras no describirían el tono que salía de voz, ¿no le bastaba acaso lo que me había dicho que ahora fingiría no saber de qué hablo?

-y bien ¿no me lo dirás?
-tome un largo suspiro y continúe -yo te demostrare de lo que somos capaz aquellos que llevamos el apellido Windsor, y cuando eso pase tendrás que disculparte por cómo me has tratado- sentencie-
-jamás le doy un trato especial a nadie como lo trato a usted, trato a los demás, entonces no veo porque debo disculparme.

-insolente, insolente, insolente era lo único que cruzaba en mi cabeza para describirlo – ¡acaso olvido las palabras que me ha dicho!- bufe molesto- mire Riku yo no soy ningún arrogante y tampoco un inútil, le voy a demostrar que no necesito la ayuda de mis padres para obtener aquello que sea fruto de mis deseos.

-oh, entonces se refería a esas palabras, mire niño lo único que me ha demostrado con sus palabras es que las mías no fueron erróneas y espero le quede claro que no me disculpare por decir la verdad, ahora si me disculpa yo si tengo trabajo que hacer.

Y así sin más se alejó de mí dejándome completamente histérico y con una sarta de insultos que deseaba gritarle y que obviamente no saldrían de mi boca y como príncipe que era tampoco podía permitirme pronunciarlas, lo único que hice fue gritarle en vano pues él ya se había ido y seguramente no me escucho. -¡INSOLENT, I swear you’ll retract… an… and I’m not a child!*

Luego de cenar, me encontré recostado sobre mi cama, daba largos y profundos suspiros, meditaba en una completa y no tan perfecta calma, ¿que se supone que haría? ¿Qué puedo hacer por mí mismo?, ciertamente no sabía hacer nada y nunca había pensado el cambiar ese hecho, pues me encontraba bien con esa situación o al menos así era hasta hace unas horas… obtener algo por mí mismo era el objetivo; pero, el problema es que no sabía cuál era ese “algo” de mi objetivo; pero de algo si podía estar seguro y es que las respuestas siempre llegan con el tiempo y las de mis dudas no serían la excepción a esta regla , aunque ahora preferiría que esas respuestas no hubiesen llegado o mejor que esas dudas jamás hubiesen cruzado mis pensamientos.

Dicen que si se crea una pequeña mentira luego hay que cubrirla con otra y así sucesivamente hasta que esa mentira se vuelve enorme y no hay más remedio que decir la verdad, yo descubrí algo muy similar pero al mismo tiempo diferente, y era que de una duda puede nacer otra y otra más y llegaran diferentes respuestas algunas agradables otras no tanto; pero al final siempre llega una sola respuesta  que despeja todas las dudas que nacieron de una pequeña interrogante y a veces puede ser tan dura y cruel como la verdad de esa enorme mentira.

Continuara…

capitulo 1

0 comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por comentar :D